¿Por qué nos cansamos?



   Estamos en unos días en los que aún están tomando forma  proyectos , deseos e ilusiones que es común formularse cuando empieza un año nuevo o cuando emprendemos una nueva etapa en nuestra vida.  Pero, desgraciadamente, también es muy común que abandonemos pronto las primeras ideas que nos vinieron a la cabeza, que las sigamos considerando como una utopía y que nos cansemos. Y entonces, vuelta a la rutina.  Nos cansamos porque perdemos la fe en nosotros mismos, en nuestras potencialidades… y perdemos también la fe en los demás. Experiencias negativas, aunque sólo fuese en una ocasión,  nos convencieron de que no podemos esperar nada de los demás. Y el hastío nos invade, porque cuando uno se queda solo… deja de ser humano.  Nos cansamos de nuevo cuando nos sorprenden los informativos con muertes fruto de la violencia. Es inconcebible que en nombre de Dios o de Alá se busque acabar con la vida de otras personas… y volvemos a perder la fe en la raza humana. “Alá es grande”, pero nosotros somos muy pequeños si por vengar su nombre matamos a 12 personas. Claro que Dios es grande y por eso quiere que nosotros lo seamos también. Nos creó a su imagen y semejanza.    Hoy acabamos oficialmente el “tiempo de Navidad”. La liturgia de la Iglesia quiere que miremos para el bautismo del Señor. Pues miramos. Porque esta mirada puede ayudarnos a conocernos mejor. Hay muchas cosas en nuestra vida que hemos recibido sin haberlas pedido, otras que las tenemos sin darnos cuenta de ello, pero forman parte de nuestra personalidad. Una de ellas es el bautismo, una realidad que nos capacita para transcender las realidades cotidianas y nos ayuda a superar los cansancios que nos abaten. Pero es imprescindible creerlo así.  Existen más potencialidades en nuestra alma, en nuestro espíritu que en nuestro cuerpo. Si recuperamos la fe en nosotros mismo, la fe en los demás y la fe en Dios puede que consigamos hacer cosas que nunca hubiéramos imaginado poder hacer… y no nos cansemos.  Un niño absorto en su emoción, grita, corre, llora, no duerme, pero no se cansa porque sabe que su padre o su madre pueden darle todo aquello que necesita… entonces descansa feliz. Una situación parecida la hemos podido ver en torno a noche de Reyes. La fe de los niños sí que mueve montañas. Y siempre consiguen lo que se proponen.  Por el bautismo los cristianos entramos a formar parte de la Iglesia y recibimos ya en potencia las realidades futuras en las que creemos. Somos liberados del pecado que nos impide avanzar, que nos impide confiar en los demás y en nuestras potencialidades. Nacemos a una nueva realidad, una nueva dimensión en la que sí son posibles los proyectos ilusiones y esperanzas que anidan en nuestro corazón. Pero tenemos que creerlo para que sea realidad. Esto me recuerda un mensaje circula por las redes sociales: “Lo hizo porque nadie le dijo que era imposible”. Que no le quitemos la ilusión a nadie.

Sunday, January 11, 2015 by gualey
Add a comment (265 views)

¿Dónde estamos nosotros?



Estoy leyendo el evangelio de Lucas, capítulo 13, 1-9. Unos desconocidos le comunican a Jesús la noticia de la horrible matanza de unos galileos en el recinto sagrado del templo. El autor ha sido, una vez más, Pilato. Lo que más los horroriza es que la sangre de aquellos hombres se haya mezclado con la sangre de los animales que estaban ofreciendo a Dios en un ritual.
No sabemos por qué acuden a Jesús: Si desean que se solidarice con las víctimas o si quieren que les explique qué horrendo pecado han podido cometer para merecer una muerte así. Y si no han pecado, ¿por qué Dios ha permitido aquella muerte sacrílega en su propio templo?
Jesús responde recordando otro acontecimiento dramático ocurrido en Jerusalén: la muerte de dieciocho personas aplastadas por la caída de un torreón de la muralla cercana a la piscina de Siloé. De ambos sucesos hace Jesús la misma afirmación: las víctimas no eran peores que los demás. Y termina su intervención con la misma advertencia: «si no os convertís, todos pereceréis».
La respuesta de Jesús hace pensar. Antes que nada, rechaza la creencia tradicional de que las desgracias son un castigo de Dios. Jesús no piensa en un Dios “justiciero” que va castigando a sus hijos e hijas repartiendo aquí o allá enfermedades, accidentes o desgracias, como respuesta a sus pecados.
Después vuelve su mirada hacia los presentes y los enfrenta consigo mismos: han de escuchar en estos acontecimientos la llamada de Dios a la conversión y al cambio de vida.
La historia ha cambiado y la tecnología ha hecho distinta nuestras vidas, pero en las formas de ser y de pensar no hemos cambiado en dos mil años. Todavía vivimos estremecidos por los recientes masacres en Francia (y otras matanzas que no tienen eco en los informativos) y seguimos actuando igual que las personas que se dirigen a Jesús en el Evangelio: Nos preguntarnos dónde está Dios y por qué permite situaciones así. Mirando estos acontecimientos desde la óptica de Jesús la pregunta que nos tenemos que hacer es ésta: dónde estamos nosotros. La pregunta que puede encaminarnos hacia una conversión no es “¿por qué permite Dios esta horrible desgracia?”, sino “¿cómo consentimos nosotros que tantos seres humanos vivan en la miseria, tan indefensos ante la fuerza de la naturaleza?”.
Al Dios crucificado no lo encontraremos pidiéndole cuentas a un ser lejano, sino identificándonos con las víctimas. No lo descubriremos protestando de su indiferencia o negando su existencia, sino colaborando de mil formas por mitigar el dolor allí en donde se produzca. Entonces, tal vez, intuiremos entre luces y sombras que Dios está como escuchamos tantas veces, entre los pobres y humildes, entre los enfermos y los explotados, entre los que sufren las guerras y las catástrofes naturales. Que nosotros sepamos estar también allí donde nos necesiten, manifestando así nuestra fe.

Saturday, January 10, 2015 by gualey
Add a comment (249 views)

José Manuel Castro Alba



jose_manuel_castro_alba.jpg
Éste soy yo. Mi segunda entrada es para presentarme personalmente, después de haber explicado el propósito de esta página. En el blog podeis encontrar información de contacto.

Thursday, January 1, 2015 by gualey
1 comment (703 views)

Acabo de descubrir FlatPress!



Estamos a 1 de enero de 2015 y estoy empezando a configurar mi domino personal: www.castroalba.es. Mi objetivo principal era el de trasladar el blog de Wordpress dedicado a mi padre, sobre su vida y fotografías que él realizó durante más de 30 años en Pedrafita do Cebreiro y toda la montaña lucense.

Otro propósito de este domino es el de ir incorporando poco a poco nuevas secciones y materiales. Una de las dificultades a la hora de hacer esto es la de configurar múltiples bases de datos que no serían estrictamente necesarias para un blog simple como éste.

Con esta aplicación, FlatPress consigo montar sitios sencillos sin tener que utilizar una base de datos. Pues aquí queda este testimonio para ayudar a otras personas a que hagan lo mismo. De momento me es últil.

by gualey
Add a comment (912 views)