Prejuicios del pasado



Hace unos días celebraba la procesión de Corpus en la parroquia de San Vicente de Gondrame, en O Páramo, conocida por ser una de las primeras fiestas en honor de Jesús Sacramentado que se realiza en la Diócesis de Lugo. Con la colaboración de los vecinos y el ánimo de hacer que la fiesta y la propia iglesia luzca en todo su esplendor, como se quiere en todas las casas en ese día, se sacan las mejores galas y se pretende tener una celebración digna y solemne. A nivel religioso es la fiesta de mayor esplendor del año: honrar el Santísimo Sacramento y acompañarlo con símbolos y elementos que ayudar a engrandecer la exposición de la Sagrada Forma. Dos elementos básicos y universales para esto son la custodia y el palio. En san Vicente de Gondrame el palio no se utilizaba desde hace más de treinta años y lo volvimos a utilizar para esta fiesta.
Suele hacerse así en todas las parroquias en las que se dispone de estos elementos. De forma especial en la Catedral de Lugo, en la ciudad del Sacramento, tuvo lugar esta solemne procesión. Recorriendo las redes sociales, reparé al día siguiente en comentarios sobre la procesión y el obispo -comentaban- que “salió bajo palio”, dejando entrever con esto que era un hecho ostentoso por su parte.
Esto me hizo recordar también lo que me dijo una persona con la que compartí mesa al final de la celebración de la Eucaristía, que le había llamado la atención que yo saliese bajo palio. Entonces me di cuenta de que en ambos casos se estaban fijando en la persona que portaba el Santísimo Sacramento con sus manos alzadas para su veneración pública, y no en Jesús Sacramentado en concreto, que era quien salía en procesión, portado por manos humanas que en ese momento se ocultan con el paño de hombros para que no resalte la persona que lo lleva, que no es la importante, sino la Custodia. Por mi parte, comenté en ese momento, no tengo “ningún interés personal en salir en procesión esa forma”, pero debo de hacerlo así por el “respeto a la fe de un pueblo y a la grandeza de un Dios-hecho-hombre” hace que hace que nuestra naturaleza humana se eleve y participe de su condición divina. Este es el mensaje también de Cáritas en el día de Corpus, día de la Caridad, que nos pide que ayudemos a que toda persona tenga las condiciones de vida dignas, para tener así parte en esa gloria.
Todo esto me hizo recordar a alguien que me comentó que existen dos tipos de personas cuando les están señalando algo grande: aquellos que se te quedan mirando el dedo y los que miran hacia donde señalas.

Monday, May 30, 2016 by gualey
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