En memoria de Jaime Delgado Gómez



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El 14 de enero de 1994 Jaime Delgado Gómez publicaba el libro: “El Camino Francés en su tramo lucense”. En calidad de alumno, el autor me encomendó intervenir en el acto de presentación, junto a otras autoridades presentes: El Obispo de Lugo, Mons. Fray José Gómez, el rector del Seminario, Manuel Castro Gay, el jefe de cultura de la S.A. de Xestión do Xacobeo, Segundo Vázquez Portomeñe, el presidente de la editora del libro, Francisco Rodríguez Iglesias.
Reproduzco a continuación el discurso como homenaje a mi profesor, ya fallecido. Cursaba entonces tercero de Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Lugo.

De los ocho años que llevo en el Seminario, he sido alumno de Do Jaime en cuatro ocasiones. Durante el bachillerato asistí a sus clases de Historia Universal e Historia de España, en 1º y 3º respectivamente. En la etapa de Estudios Eclesiásticos, el primer año recibí formación sobre la Arqueología Paleocristiana y actualmente, en tercero, asisto a sus clases de Patrología.

El hecho de escuchar sus palabras en las clases durante todos estos años me ha revelado algo muy importante: que Don Jaime es un hombre que ama la historia y que le molesta aquella gente que puede llegar a distorsionar o malinterpretar los hechos que en ella se producen.

Es este afán por defender la verdad lo que le lleva a pasar la mayor parte de su tiempo dedicado a la investigación. De este modo está siempre alerta, pudiendo captar los mensajes que la historia “revela” en distintos momentos.

Y el resultado de sus propias investigaciones lo lleva a sus clases, constituyendo en muchos casos una parte importante de la asignatura. Es precisamente por esto por lo que sus clases llegan a entusiasmar a los alumnos, a quienes nos transmite su propio entusiasmo por el tema. De todo esto se deriva también el nacimiento de una historia viva. No se trata de estudiar hechos que ya pasaron y que no influyen para nada en el mundo de hoy, sino que es algo que nos interpela a cada momento y condiciona nuestro actuar. Es asombrosa la cantidad de información que una “piedra” puede transferir a un buen historiador, por muy distantes que se hallen en el tiempo.

Por otra parte, al hablar de don Jaime como profesor es necesario recordar que, debido a su condición de escritor, es él mismo quien elabora parte de los textos de la materia que imparte como asignatura. Desde este punto de vista es comprensible que elabore así su propio libro de texto. En esta tarea colaboramos también de forma activa los propios alumnos. A partir de los esquemas que nos proporciona, que centran la materia, vamos escribiendo nuestro propio texto con las explicaciones de clase. No nos perdemos así en divagaciones sino que sabemos qué es lo importante y las claves de cada momento histórico.

Si preguntase a la gente que está aquí presente, especialmente a los que está asistiendo a las clases de don Jaime por primera vez, qué palabras utilizaría para hablar de su pedagogía, sin duda que repetirían dos palabras: diapositivas y apuntes. Son términos que hacen referencia a su forma de ser maestro. Alguien habrá que diga que “hay que escribir mucho”, pero sin duda el esfuerzo vale la pena. Yo todavía conservo los apuntes del primer año. Por una parte tengo las “libretas” en las que tomaba apuntes directamente en clase, en “sucio”, y por otra el bloc en el que luego pasaba a limpio las anotaciones y las fusionaba con la espina dorsal de los esquemas que el profesor nos proporcionaba. Sobre este último tengo que decir que aún hoy lo sigo consultando. Muchos de los datos que aquí se consignan me han sacado de bastantes apuros por la claridad que aportaban para dar luz a muchos aspectos de la historia que salían en las conversaciones de la vida académica.

También tengo que decir, que este sistema adolecía de las limitaciones que teníamos los alumnos para recoger por escrito todo los que don Jaime explicaba de viva voz en las clases. En esos momentos se echaba de menos tener un libro de texto al completo que recogiese todas sus clases con la claridad y exhaustividad que trataba los temas.

El libro que hoy se presenta viene a resolver estas lagunas que encontramos en clase y a abrirnos a la faceta de escritor de nuestro profesor. Conocemos ahora su capacidad de producir contenidos y de articularlos en distintas obras de forma clara y de amena lectura. “El Camino Francés en su tamo lucense”. A pesar de que su título puede inducir a pensar que contiene información local o anclada en un momento de la historia, va más allá de todo eso. En él pueden encontrarse múltiples reseñas históricas con gran información sobre los distintos temas que están relacionados directa o indirectamente con el Camino de Santiago. Muchos de estos temas son la “versión completa” de las teoría que don Jaime explicaba en sus clases.

Saturday, February 7, 2015 by gualey
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