A Virxe e o Neno



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[Foto-Fondo Vega]

Sunday, January 11, 2015 by gualey
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¿Por qué nos cansamos?



   Estamos en unos días en los que aún están tomando forma  proyectos , deseos e ilusiones que es común formularse cuando empieza un año nuevo o cuando emprendemos una nueva etapa en nuestra vida.  Pero, desgraciadamente, también es muy común que abandonemos pronto las primeras ideas que nos vinieron a la cabeza, que las sigamos considerando como una utopía y que nos cansemos. Y entonces, vuelta a la rutina.  Nos cansamos porque perdemos la fe en nosotros mismos, en nuestras potencialidades… y perdemos también la fe en los demás. Experiencias negativas, aunque sólo fuese en una ocasión,  nos convencieron de que no podemos esperar nada de los demás. Y el hastío nos invade, porque cuando uno se queda solo… deja de ser humano.  Nos cansamos de nuevo cuando nos sorprenden los informativos con muertes fruto de la violencia. Es inconcebible que en nombre de Dios o de Alá se busque acabar con la vida de otras personas… y volvemos a perder la fe en la raza humana. “Alá es grande”, pero nosotros somos muy pequeños si por vengar su nombre matamos a 12 personas. Claro que Dios es grande y por eso quiere que nosotros lo seamos también. Nos creó a su imagen y semejanza.    Hoy acabamos oficialmente el “tiempo de Navidad”. La liturgia de la Iglesia quiere que miremos para el bautismo del Señor. Pues miramos. Porque esta mirada puede ayudarnos a conocernos mejor. Hay muchas cosas en nuestra vida que hemos recibido sin haberlas pedido, otras que las tenemos sin darnos cuenta de ello, pero forman parte de nuestra personalidad. Una de ellas es el bautismo, una realidad que nos capacita para transcender las realidades cotidianas y nos ayuda a superar los cansancios que nos abaten. Pero es imprescindible creerlo así.  Existen más potencialidades en nuestra alma, en nuestro espíritu que en nuestro cuerpo. Si recuperamos la fe en nosotros mismo, la fe en los demás y la fe en Dios puede que consigamos hacer cosas que nunca hubiéramos imaginado poder hacer… y no nos cansemos.  Un niño absorto en su emoción, grita, corre, llora, no duerme, pero no se cansa porque sabe que su padre o su madre pueden darle todo aquello que necesita… entonces descansa feliz. Una situación parecida la hemos podido ver en torno a noche de Reyes. La fe de los niños sí que mueve montañas. Y siempre consiguen lo que se proponen.  Por el bautismo los cristianos entramos a formar parte de la Iglesia y recibimos ya en potencia las realidades futuras en las que creemos. Somos liberados del pecado que nos impide avanzar, que nos impide confiar en los demás y en nuestras potencialidades. Nacemos a una nueva realidad, una nueva dimensión en la que sí son posibles los proyectos ilusiones y esperanzas que anidan en nuestro corazón. Pero tenemos que creerlo para que sea realidad. Esto me recuerda un mensaje circula por las redes sociales: “Lo hizo porque nadie le dijo que era imposible”. Que no le quitemos la ilusión a nadie.

by gualey
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